
Cuando alguien pide un "estudio hidrogeológico" puede estar pidiendo cosas muy distintas.
Puede querer saber si hay posibilidad de encontrar agua en un campo. O determinar cuánto puede extraer una industria durante los próximos quince años. O establecer si una contaminación alcanzó el acuífero y hasta dónde llegó.
Son tres preguntas diferentes, con tres costos diferentes. Por eso tampoco existe un único precio.
Como referencia orientativa para 2026:
| Alcance | Rango orientativo |
| --- | ---: |
| Diagnóstico hidrogeológico preliminar | USD 1.500–2.500 |
| Estudio con campaña de campo | USD 3.000–6.000 |
| Estudio industrial integral | USD 7.000–15.000+ |
Primero definí la pregunta, después el presupuesto
Un estudio hidrogeológico es una inversión en reducción de incertidumbre. Cuánto conviene gastar depende del tamaño de la decisión que hay detrás.
Sirve ordenarlo así:
* Decisión de exploración: ¿tiene sentido perforar acá? → diagnóstico preliminar.
* Decisión de diseño: ¿a qué profundidad, con qué caudal y con qué tipo de captación? → estudio con campo.
* Decisión de inversión o de riesgo: ¿el acuífero sostiene la operación durante la vida útil del proyecto? ¿genero un impacto sobre terceros? → evaluación integral.
Cuanto más grande es la consecuencia de equivocarse, más barato resulta el estudio.
Etapa 1: qué incluye un diagnóstico preliminar
En una primera etapa, mayormente de gabinete, pueden analizarse:
* geología regional y marco hidrogeológico;
* antecedentes de perforaciones de la zona y perfiles disponibles;
* niveles de agua conocidos y su evolución;
* topografía e imágenes satelitales;
* información pública de organismos provinciales;
* comportamiento esperado del acuífero y calidad probable del agua.
Es un producto acotado, pero muy eficiente: suele alcanzar para decidir si tiene sentido avanzar hacia una campaña más costosa, o para descartar un sitio antes de gastar en equipos.
Etapa 2: cuándo hace falta ir a campo
Cuando la respuesta necesita datos propios, no bibliografía. Un estudio más completo puede requerir:
* censo y relevamiento de perforaciones existentes;
* medición de niveles y confección del mapa piezométrico;
* muestreo de agua e hidroquímica;
* geofísica (sondeos eléctricos verticales, TEM);
* ensayos de bombeo escalonados y a caudal constante;
* perforaciones exploratorias y perfilaje;
* instalación de piezómetros y freatímetros;
* monitoreo en el tiempo;
* análisis de laboratorio.
Cada dato adicional cuesta dinero, pero también convierte una hipótesis en un número con el que se puede diseñar.
Si la etapa incluye ensayos de bombeo, conviene mirar en detalle [cuánto cuesta un ensayo de bombeo y qué información entrega cada tipo](/blog/cuanto-cuesta-ensayo-bombeo-pozo-agua): es el ítem que más varía dentro de una campaña.
Industria: cuando la pregunta vale más que el estudio
Supongamos que una planta necesita extraer 50, 100 o 200 m³/h de agua.
La pregunta ya no es:
¿hay agua?
La pregunta es:
¿puede este acuífero sostener ese caudal durante la vida útil del proyecto, sin interferir con otros usuarios y sin deteriorar la calidad?
Responder eso puede requerir ensayos prolongados, análisis de interferencia entre pozos, evaluación de la evolución de niveles y, en casos exigentes, un modelo numérico de flujo. También requiere pensar el permiso: en Entre Ríos, por ejemplo, el uso de fuentes de agua se tramita ante el CoRUFA, y el estudio debe estar preparado para ese formato (lo explicamos en la [guía de inscripción de pozos en el CoRUFA](/blog/como-inscribir-pozo-agua-corufa-entre-rios-guia)).
Por eso una evaluación industrial integral puede superar fácilmente los USD 7.000.
¿Qué hace variar el presupuesto?
Principalmente:
* tamaño del área de estudio;
* cantidad y profundidad de los pozos a relevar o perforar;
* accesibilidad del predio y logística;
* cantidad de días de campo y distancia al proyecto;
* tipo y duración de los ensayos;
* determinaciones de laboratorio;
* instrumentación (sondas de nivel, dataloggers, caudalímetros);
* complejidad geológica e hidrogeológica del área;
* necesidad de modelación numérica;
* exigencias formales del organismo que recibirá el estudio.
Lo barato puede estar respondiendo otra pregunta
Un diagnóstico de USD 1.500 puede ser perfectamente útil y estar bien hecho. Lo que no debería es venderse como equivalente a un estudio de USD 10.000.
Son herramientas distintas:
* el primero ayuda a decidir si seguir;
* el segundo permite diseñar una captación industrial, dimensionar una inversión o evaluar impactos de largo plazo.
El error caro no es contratar el estudio barato. Es tomar una decisión de USD 2 millones apoyada en un estudio de USD 1.500.
Preguntas frecuentes
¿El estudio garantiza que voy a encontrar agua?
No. Reduce sustancialmente la probabilidad de perforar en el lugar equivocado y permite estimar profundidad, caudal esperable y calidad. La incertidumbre baja, no desaparece.
¿Incluye la perforación?
No. El estudio y la perforación son contratos distintos, con equipos distintos. Mantenerlos separados evita el conflicto de interés más común del rubro: que quien recomienda perforar sea quien cobra por perforar.
¿Cuánto tarda?
Un diagnóstico preliminar, entre 1 y 3 semanas. Un estudio con campaña, entre 4 y 10 semanas según ensayos y laboratorio.
¿Sirve para presentar ante el organismo?
Sí, si se diseña para eso desde el inicio. Conviene definirlo antes de empezar, no después.
Valores orientativos 2026
Diagnóstico: USD 1.500–2.500
Campo + interpretación: USD 3.000–6.000
Evaluación industrial: USD 7.000–15.000+
Antes de cotizar conviene definir una sola cosa:
¿qué decisión queremos tomar con el estudio?
A partir de ahí puede diseñarse el trabajo mínimo necesario para responderla, y no un ítem más.
GEXPLO · Hidrogeología aplicada
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Contanos qué decisión tenés que tomar a info@gexplo.com y te proponemos el alcance mínimo que la responde.