El punto de partida
Durante mucho tiempo, muchos proyectos llegaban a nosotros viendo el estudio de impacto ambiental como lo que hay que hacer para que el organismo deje trabajar: un requisito, un papelío, un costo. Se hace el informe, se presenta, se espera la habilitación. Nosotros mismos, al principio, cargábamos un poco con esa mirada.
Lo que fuimos aprendiendo
Con los años entendimos que ese enfoque es corto y caro. Un estudio ambiental hecho solo para cumplir es frágil: no resiste bien las observaciones, no sirve como referencia después, y cuando aparece una denuncia o una auditoría hay que rehacer trabajo que debería haber quedado bien de entrada. El estudio de impacto es, en realidad, la línea base contra la que se va a medir todo el proyecto en el futuro.
Qué cambió: la Ley 11.250 de Entre Ríos
Y ahora el contexto le da la razón a esa mirada. En enero de 2026, tras cuatro décadas con el mismo marco, Entre Ríos sancionó la Ley 11.250 de Gestión Ambiental de Actividades Económicas, que derogó la vieja Ley 6260 y moderniza por completo las reglas del juego para quien quiera producir en la provincia.
Esta nueva ley ambiental de Entre Ríos no es un retoque menor: cambia el estándar con el que se evalúan y habilitan las actividades económicas. Para cualquier empresa o desarrollo que opere en el territorio, entender qué exige la 11.250 pasó a ser parte de la planificación, no un trámite del final.
Los puntos clave de la nueva ley ambiental
- Ningún emprendimiento susceptible de degradar el ambiente puede iniciarse sin una Evaluación de Impacto Ambiental. Ya no es opcional ni un mero formalismo posterior.
- Se avanza hacia un Certificado Ambiental como aval para operar, con una categorización de las actividades según su nivel de impacto.
- Se incorpora la participación ciudadana en el proceso de evaluación.
- Se prevén sanciones concretas —multas, clausuras y obligación de recomponer el daño— para quienes incumplan.
La ley está en proceso de reglamentación, así que los detalles finos se irán definiendo en los próximos meses. Conviene seguir de cerca cómo queda la categorización de actividades y los plazos de transición al nuevo Certificado Ambiental, porque de ahí depende qué le toca a cada proyecto. Pero la dirección de fondo ya es clara: el estándar sube y el estudio ambiental pasa a ser, literalmente, la condición para que un proyecto exista.
Qué significa esto para tu proyecto
Si estás por iniciar una actividad en Entre Ríos —industrial, extractiva, agropecuaria o de infraestructura— la 11.250 te afecta directamente. En la práctica significa prever la Evaluación de Impacto Ambiental desde el inicio, presupuestarla, y tratarla como parte del proyecto y no como un obstáculo de último momento. Los que lleguen con el estudio bien hecho van a habilitar más rápido y con menos observaciones; los que improvisen van a chocar con un marco que ya no perdona lo que perdonaba la ley anterior.
Lo que ganamos
Este cambio nos encuentra parados donde ya veníamos: tratando el estudio no como un trámite, sino como infraestructura del proyecto. Relevamientos de flora y fauna serios, métricas de huella de carbono e hídrica bien construidas, monitoreos pensados para repetirse en el tiempo. Un estudio robusto genera menos observaciones, le da previsibilidad al cliente ante organismos y financiamiento, y se sostiene durante toda la vida del proyecto. Con la 11.250, esa forma de trabajar deja de ser un diferencial y pasa a ser el piso.
Acompañar proyectos en este nuevo marco es el corazón de nuestra [vertical de Ambiente](https://gexplo.com/#servicios) en GEXPLO: estudios de impacto, monitoreos y habilitaciones pensados para durar. Si estás por iniciar un proyecto en Entre Ríos y querés entender cómo te afecta la nueva ley ambiental, [hablemos](https://gexplo.com/#contacto).