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Guía técnica

¿Cuánto cuesta un análisis de agua de pozo?

Qué cambia entre un análisis básico de potabilidad, uno completo para riego o industria y un monitoreo periódico, y por qué el resultado depende tanto de cómo se toma la muestra.

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Idea clave

“Un análisis de agua mide una muestra en un momento dado. Si la muestra no es representativa del pozo, el resultado describe la botella, no el acuífero.”

Casi todas las consultas que recibimos sobre un pozo de agua terminan en la misma pregunta: ¿el agua sirve?

Y la respuesta depende de para qué. Un agua perfectamente apta para riego puede no ser potable. Un agua potable puede dejar incrustaciones en una caldera. Por eso no existe "el análisis de agua": existen distintos paquetes de parámetros, y el costo varía con ellos.

Como referencia orientativa para Argentina en 2026:

  • Básico de potabilidad (fisicoquímico + bacteriológico): USD 80–150
  • Completo para consumo humano (incluye arsénico, flúor, nitratos y metales): USD 200–400
  • Agua para riego (salinidad, SAR, boro, carbonatos): USD 150–300
  • Agua para uso industrial o pecuario: USD 250–500
  • Monitoreo periódico (por campaña, con toma de muestra profesional): USD 300–600

Qué se mide en cada caso

Potabilidad básica

Es el paquete que se pide cuando el pozo abastece una vivienda, un establecimiento rural o un comedor. Suele incluir pH, conductividad, dureza, cloruros, sulfatos, nitratos, nitritos, amonio, hierro, manganeso y el análisis bacteriológico (coliformes totales, Escherichia coli, bacterias aerobias mesófilas).

Es un buen primer filtro. Pero tiene una limitación importante en buena parte del país: no siempre incluye arsénico ni flúor, que son justamente los dos parámetros que más veces convierten un agua "clara y sin olor" en un agua no apta.

Completo para consumo humano

Agrega arsénico, flúor y un barrido de metales pesados, además de los parámetros anteriores. En la llanura chaco-pampeana, en gran parte de Santa Fe, Córdoba, La Pampa, Buenos Aires y sectores de Entre Ríos, este paquete no es un lujo: es el análisis que corresponde cuando el agua va a ser bebida de manera habitual.

Agua para riego

Acá cambia la pregunta. No importa tanto si el agua es potable sino qué le hace al suelo y al cultivo. Los parámetros clave son conductividad eléctrica, relación de adsorción de sodio (SAR), carbonato de sodio residual, boro y cloruros. Un agua con SAR alto puede ir degradando la estructura del suelo campaña tras campaña sin que nadie lo note hasta que el rendimiento cae.

Uso industrial o pecuario

Cada proceso tiene sus propios límites: dureza y sílice para calderas, sólidos disueltos y sulfatos para bebida animal, hierro y manganeso para procesos alimentarios. El paquete se arma a medida y por eso el rango es más amplio.

Lo que el análisis no puede corregir: la muestra

Este punto explica una parte importante de las diferencias de precio.

Un análisis de laboratorio es tan bueno como la muestra que recibe. Y una muestra de agua subterránea se puede arruinar de muchas maneras: tomarla sin purgar el pozo (se analiza el agua estancada en la cañería, no la del acuífero), usar un envase inadecuado, no refrigerarla, dejar pasar más horas de las admitidas para el bacteriológico, o no preservar correctamente la alícuota para metales.

Cuando el muestreo lo hace un profesional, el costo sube, pero el resultado pasa a tener respaldo: se registra el nivel estático, el tiempo de purga, la conductividad y temperatura en el momento de la toma, se completa una cadena de custodia y la muestra viaja en condiciones controladas. Esa diferencia es la que separa un dato que sirve para tomar decisiones de un número suelto.

Un análisis puntual no reemplaza el monitoreo

El agua subterránea cambia. Los nitratos suben después de la siembra, la salinidad se mueve con la recarga y el nivel de explotación, y los coliformes pueden aparecer de un día para otro por un problema en el sello del pozo.

Por eso, cuando el pozo abastece a personas, un establecimiento productivo o una industria, lo razonable es un análisis completo inicial y después un control periódico, generalmente semestral o anual, con un paquete más reducido. El monitoreo cuesta menos por campaña que el análisis inicial, pero es lo que permite detectar una tendencia antes de que se convierta en un problema.

Cuándo el análisis es el principio y no el final

A veces el resultado abre una pregunta más grande. Si el agua tiene salinidad alta, nitratos en aumento o arsénico por encima del límite, la solución no siempre es un filtro: puede ser que el pozo esté captando el nivel equivocado, que esté mal construido o que el acuífero explotado no sea el adecuado.

En esos casos conviene mirar el pozo como parte de un sistema. Un ensayo de bombeo dice cuánto puede rendir y cómo responde el acuífero, y un estudio hidrogeológico dice de dónde viene el agua y por qué tiene esa calidad. Si además el pozo está en Entre Ríos y abastece una actividad productiva, va a necesitar estar inscripto: escribimos una guía práctica para inscribir un pozo de agua en el CoRUFA, y la inscripción suele pedir, justamente, un análisis fisicoquímico y bacteriológico.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto conviene analizar el agua de un pozo?

Para consumo humano, al menos una vez al año el bacteriológico y cada uno o dos años el fisicoquímico completo. Para riego, antes de cada campaña importante o cuando cambia el régimen de bombeo.

¿Puedo tomar la muestra yo mismo?

Para un control orientativo, sí, siguiendo las indicaciones del laboratorio. Para un trámite, una habilitación, una disputa o una decisión de inversión, conviene que la tome un profesional con cadena de custodia.

¿Cuánto tarda?

El bacteriológico, entre 3 y 5 días. El fisicoquímico completo, entre 7 y 15 días según los parámetros y la carga del laboratorio.

¿Qué pasa si el agua no cumple?

Depende del parámetro. Algunos se resuelven con tratamiento; otros, como un arsénico muy alto o una salinidad elevada, pueden hacer más razonable buscar otro nivel acuífero o reconstruir el pozo.

Valores orientativos 2026

Potabilidad básica: USD 80–150

Completo para consumo humano: USD 200–400

Agua para riego: USD 150–300

Uso industrial o pecuario: USD 250–500

Monitoreo periódico con toma profesional: USD 300–600 por campaña

Los valores dependen de la cantidad de parámetros, del laboratorio, de la distancia para la toma de muestra y de si se requiere cadena de custodia.

La pregunta correcta no es solamente:

¿cuánto cuesta analizar el agua?

Sino:

¿qué tengo que saber de esta agua para el uso que le voy a dar?

GEXPLO · Hidrogeología y calidad de agua

Trabajamos desde la toma de muestra con cadena de custodia hasta la interpretación de resultados en el contexto del acuífero, para pozos domiciliarios, productivos e industriales.

Escribinos a info@gexplo.com y te decimos qué paquete de análisis corresponde para tu caso.

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